Noticias, Opinión del experto|30 noviembre, 2012 10:49 AM

Consejos de ejercicios de rehabilitación y fisioterapia

1. Planificación

Desarrolla un plan de acción junto con tu profesional de salud de referencia, considerando ejercicios de rehabilitación y fisioterapia. Él o ella te ayudarán a conocer las posibilidades de tu cuerpo y tus limitaciones. Solicítale que te indique cómo realizar adecuadamente los ejercicios y cuáles son los más beneficiosos para ti.

2. Constancia

El mantenimiento físico en la esclerosis múltiple es como una carrera de larga distancia. Es fundamental mantenerse constante: siempre será mejor hacer poco ejercicio pero de manera continuada.

3. Moderación

Una actividad física suave y constante es imprescindible para minimizar complicaciones que pueden conllevar algunos de los síntomas de la esclerosis múltiple, así como para mantener e incluso mejorar aquellas funciones que han resultado afectadas. La moderación incluye la autoescucha: escucha tu cuerpo y descansa cuando te sientas fatigado.

4. Entorno adecuado

Realiza los ejercicios en un sitio fresco, cómodo y tranquilo.

5. Consejos generales

- Utiliza ropa y calzado holgados que no limiten tus movimientos.

- Asegúrate de que la temperatura ambiental es agradable. En invierno, cuida de no tener la calefacción demasiado alta en la sala donde hagas tus ejercicios. En verano, usa un ventilador, aire acondicionado o mantén la ventana abierta. Si te molesta mucho el calor, antes de comenzar el ejercicio puedes tomar un baño frío (10-15ºC) durante 10 minutos (comienza con agua tibia, añadiendo lentamente más agua fría).

- Si un lado de tu cuerpo es más débil que el otro, compensa tu fuerza usando el lado más fuerte para mover el más débil. Tu doctor o fisioterapeuta te pueden ayudar.

- Respira rítmicamente y relaja los músculos faciales durante cada movimiento. Se tiende a hacer muecas o detener la respiración mientras se realizan nuevos movimientos.

- Evita el sobreesfuerzo. Incluye períodos de descanso y bebe agua fresca para evitar el sobrecalentamiento o la deshidratación.

- Busca la mejor hora del día para hacer tus ejercicios. Algunas personas prefieren hacerlos por la mañana mientras otras opinan que es mejor dividirlos en dos sesiones, una por la mañana y otra por la tarde.

- Se consciente de tus límites y posibilidades. Programa los descansos oportunos de forma regular, para que el organismo se acostumbre a un “patrón de actividad”.

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