Noticias, Tratamientos|19 julio, 2012 2:47 PM

Un tratamiento ampliamente prescrito para la esclerosis múltiple no logra retardar su progresión

MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad British Columbia, y del Centro Vancouver Coastal Health (Canadá) han publicado en la revista ‘JAMA’ datos importantes sobre el impacto de una terapia con medicamentos comunes en la progresión de la esclerosis múltiple, en las personas con esclerosis múltiple RR (recaída-remisión).

El estudio, dirigido por los doctores Helen Tremlett, Afsaneh Shirani y Joel Oger, no muestra una fuerte evidencia de que un grupo de fármacos, los interferones beta (beta-IFN), recetados para tratar la esclerosis múltiple (EM), tengan un impacto mensurable en la progresión de la discapacidad, a largo plazo, de la enfermedad.

El equipo examinó los registros de salud vinculados a 2.656 pacientes con EM entre 1985 y 2008, en un estudio de cohorte retrospectivo. Las fuentes de los datos incluyen el Ministerio de Salud de British Columbia, PharmaNet y la base de datos sobre Esclerosis Múltiple de British Columbia.

La población de estudio incluyó a pacientes con EM tratados con interferones beta (beta-IFN), el tratamiento más ampliamente utilizado para la EM de recaída-remisión, así como a pacientes con EM no tratados. El equipo de investigación observó que la administración de beta-IFN no se asoció con un cambio significativo en la progresión de la discapacidad.

Estos resultados son de interés para los pacientes con EM de recaída-remisión, pero los investigadores se apresuran a señalar que estas drogas modificadoras de la enfermedad todavía ofrecen algunos beneficios potencialmente significativos para los pacientes.

“Este estudio proporciona una información adicional a los pacientes y a los médicos sobre el efecto a largo plazo de esta clase de medicamentos”, explica la autora principal, Helen Tremlett. Según la investigadora, “esta clase de fármacos es muy útil en la reducción de las recaídas, que pueden ser importantes para los pacientes; por lo tanto, no se recomienda que los pacientes dejen de tomar estos medicamentos. Sin embargo, nuestros hallazgos permiten tener expectativas más realistas en cuanto a los beneficios esperados asociados con el tratamiento farmacológico”.

Afsaneh Shirani  señala que “es posible que algunos pacientes obtengan beneficios a largo plazo del beta-IFN. En estos momentos, estamos trabajando para identificar a los pacientes que responden mejor al tratamiento. Por otro lado, nuestro estudio también alienta la investigación de nuevos tratamientos para la EM”.

La EM de recaída-remisión se caracteriza por recaídas o “reagudizaciones”, durante las cuales pueden aparecer nuevos síntomas, o pueden empeorar los síntomas existentes. Las recaídas son seguidas por períodos de remisión, tiempo durante el cual la persona puede recuperarse total o parcialmente. Esta forma de EM es la más común, y afecta a alrededor del 85% de los pacientes con esclerosis múltiple en Canadá.

“Según los ensayos clínicos, ha sido evidente durante años que los pacientes que reciben tratamiento con IFN-beta experimentan una reducción en la frecuencia de las recaídas, y en la frecuencia de nuevas lesiones, observadas por resonancia magnética”, explica Joel Oger. El investigador añade que, sin embargo, “el nuevo estudio no muestra una asociación entre los IFN beta y la discapacidad a largo plazo”.

Ahora, el equipo de investigación se está preparando para futuros estudios que examinarán otros fármacos modificadores de la enfermedad. La esperanza es que la investigación conduzca, finalmente, a un enfoque individualizado para el tratamiento de la EM.

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